¡El Sábado Santo más extraño de mi vida! ¡Hubieran sido 13 años meciéndote en mi hombro! ¡Señor , y Santo Cristo del Desenclavo, gracias por todos los momentos que me has dado a tu vera!
Hoy no es un día cualquiera, hoy es Sábado Santo. Es ese día que todo papón sueña. Es aquel momento en el que te llevé por primera vez en mi hombro hace 13 años.... ¿Cómo describirlo? Pues seguro que no sabría describirlo con palabras.
Desde que nací la Cruz de Cristo siempre ha estado presente en mi vida. Crecí con dos historias peculiares, la de la 'Cruz de Mayo', cuando el pueblo de Felechares ganó por dos galochas al de Pobladura para quedarse con la ermita de Santa Elena del desaparecido pueblo de Tabarilla. La de la 'Cruz de Septiembre' cuando un Cristo subido en una yunta de Buesyes decidió entre Otero y Fontoria, para tirar camino a Fontoria y quedarse también en mi pueblo. La Divina providencia quiso (hace ya algún siglo) que en ambos casos mis pueblos estuvieran presentes en ella y en los dos se quedase la cruz, para venerarla, en mis pueblos, en la imagen de Santa Elena y en la del Bendito Cristo de Fontoria. La Cruz también fue la que me llevó con apenas 8 años a ponerme mi primera túnica (que ni si quiera era mía pues me la dejó el hijo de unos amigos de la familia , la morada de la Santa Veracruz y Confalón de Astorga en aquel caso como papón musical tocando el bombo en la sección musical infantil de dicha cofradía. Esa misma Cruz me trajo a procesionar por primera vez como papón bracero en su Cofradía hermana de León del Santo Cristo de del Desenclavo que curiosamente se creó el mismo año que yo procesioné por primera vez en Astorga en 1992 dando continuidad a mi vida paponil y cofrade de la mano de mi amigo Diego Próspero Cañón y siguiendo un camino del que ya llevo 28 años como cofrade, con algún lapsus en el camino entre León y Astorga que serían apenas dos o tres años, años en los que, obviamente, sacié mi sed cofrade como papón de acera por lo que considero los 28 años como completos.
Por todo ello, el día de hoy no puede ser un día cualquiera, porque los sentimientos son muchos, los años también, las miradas, las lágrimas de emoción, los abrazos, los besos y, sobretodo, ese calor cofrade y ese Amor depositado en un Cristo o a una Virgen que todos los papones este año tanto echamos de menos. Por eso y por tantos amigos que he conocido estos años, por Diego, por Manolo, por Jose, por Inmaculada, por Luis, por Jose Maria, por Jose Carlos, por eso y, por mis hermanos de mi otra Cofradía de Santa Marta y Sagrada Cena (Victor, Cristina, Jorge, Edu, Alvaro...) de La Borriquilla ( Anna, Lydia, Iván), por amigos de otras cofradias como Ivan, Edu, Héctor, Israel o Sandra, Sonia, Natasha , Isabel y Lucía por las manolas (Cristina o Aleyda) e incluso por aquellos de mi antigua Cofradia del Sacramentado como el propio Diego, José Carlos, Ivan, Celes, Sara, Luis, Ana, Susana y María y tantos otros que me dejaré por el camino y también por Laura también del Sacramentado, que este año nos había prometido a Diego y a mí unirse a nosotros y salir en el Desnclavo. Tranquila Laurina el año que viene será, estoy seguro. Pues la Semana Santa la hacemos todos y, obviamente, todos juntos.
Y no puedo olvidarme de mi familia que durante todos estos años aguanta las marchas, en casa, desde el Miércoles de Ceniza hasta Pascua, una Semana Santa sin horarios y que me sigue en todas las procesiones, da igual el día y el horario y que, en definitiva han hecho de mi lo que soy.
Permítanme emocionarme y soltar una lágrima acabando este texto y, echar un grito al cielo, en este día que no recuerdo igual desde que soy bracero, saliendo, con sol, sombra, agua, carreras y lo que hiciera falta.... Hoy solo puedo decir.... ¡Viva el Santo Cristo del Desenclavo, viva León y Viva España!






