Una estrellada noche de verano

Entró en aquella habitación y sin darse cuenta se acercó a la ventana y miró al cielo. Era una noche distinta. No habia luna, pero si un cielo despejado, resplandeciente, cubierto de estrellas que brillaban con luz propia. De repente, avistó una estrella en el centro de todas ellas (la más pequeñita de todas) que brillaba más que las demás, que destacaba sobre el resto...Parecía como si hubiera recorrido el cielo desde un lejano país para venir a a posarse ahí, justo delante de su ventana, en ese cielo radiante....
Se quedó embelesado mirándola, y entre más la miraba, más se acercaba hacia él y más grandiosa y cercana la veía. Su brillo y su belleza eclipsaban a las demás, igual que la Luna eclipsa al Sol, igual que la Tierra eclipsa a la propia Luna.
Él, sudoroso, en aquella tarde-noche de verano, cerro los ojos un instante, y volvió, por un momento la vista atrás, pero esta vez vio algo totalmente distinto a lo que había visto unos instantes antes de salir de aquel comedor y recorrer aquel largo pasillo que separaba el mismo de la puerta de aquella habitación.
Peldaño a peldaño recordaba uno a uno los días más felices de su estancia en aquel lugar, aquel lugar que ya sentía como su segunda casa, aquel lugar que ahora veía como un sitio triste, vacío y solitario, aquel lugar donde un día una estrella venida de un lejano país, logró colarse por su ventana para adentrarse en el lugar más minúsculo y sensible de su ser....
Ella era la misma estrella que todavía hoy lo estaba dejando eclipsado, esa estrella que, quasi estrella fugaz, revoloteba y se confundía entre las luces y los silencios de la gran ciudad para terminar por colarse de nuevo por aquella ventana, para adentrarse de nuevo en aquel minúsculo lugar del que quizá nunca salió...
Después de mucho tiempo se dio cuenta de que la luz de aquella estrella resplandeciente nunca se apagó... Realmente sabía que la más bonita de las estrellas seguía brillando dentro de su corazón, pero lo que no sabía era cuando podría volver a acercarse a ella, cuando volvería a verla con su ojos frente a él, a tocarla con su manos, cuando volvería a poder sentirla entre su brazos, estrechandola en un pequeño pero eterno abrazo....
Aquella estella de allá-Gisela
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