Vidas Paralelas
Dos grandes amigos muy iguales, pero a la vez muy diferentes.
Sus caminos se encontraron en un partido de Baloncesto, y desde ese día sus vidas fueron uña y carne. Más que amigos, fueron como dos hermanos, de los cuales Pedro ejercía de hermano mayor, tanto por edad como por las circunstancias de la vida misma, mientras que Juan, era el pequeño, le pedía consejos, ayudas para seguir su camino, puesto que en la mayoría de los casos Pedro ya había pasado, por donde había de hacerlo Juan.
Eran dos personas que se dejaban llevar por las inquietudes, alegrías y descalabros de su vida amorosa y estudiantil, sus temas estrella de conversación. Sólo pensaban en tener un futuro prometedor, al lado de los suyos, un buen trabajo, y ser felices con su familia, sus hijos y la mujer que amaban.
Pedro habia ido por el mundo de la ciencia, la biología más en concreto, mientras que Juan había ido, por la ciencia de las máquinas del siglo XXI, osea la informática.
Sus vidas tenían tantas coincidencias, que hasta los examenes que decidían sus futuros profesionales tenían la misma fecha. Era el tiempo de asentar la cabeza, centrarse en buscar un futuro prometedor, y no dejarse llevar por la dejadez. Eso Pedro lo sabía poner muy bien en práctica, mientras que juan se dejaba llevar por la teoría pero nunca lo llevaba a la práctica como quisiera.
El amor era otra historia, mas que una historia, una palabra que a la vez sonaba, amarga y triste, a la vez alegre y dulce. Dos románticos, cada uno con su forma de ser pero dos románticos al fin. Pedro era un gran seductor que seducía a las mujeres con su mirada, y sus palabras y gestos terminaban por enamorarla. No había mujer que se le resistiera. Juan, al contrario, era muy tímido e introvertido en ese tema, que a pesar de ser muy abierto con sus colegas, delante de una mujer, era incapaz de mostrar sus sentimientos. Sentía envidia sana, que podía traducirse en celos de su amigo Pedro. Siempre creía que su vida era color de rosa hasta que Pedro le decía que a el no le bastaba estar rodeado de mujeres porque, por así decirlo, nunca encontraba en ellas lo que quería. Pedro lo daba todo en sus relaciones, pero siempre se daba cuenta que nunca era correspondido como debiera por parte de la otra persona. El amor para el era "el todo" y a la vez "la nada". Igual que para Juan que día tras día esperaba su momento, su chica ideal, una chica que lo mirara como un hombre, no como un amigo, ese flechazo, ese amor platónico, por el que lo daría todo, pero sobretodo ese amor para toda la vida.
Mientras que Pedro vagaba buscando un amor de verdad, cansado de bonitas relaciones y tristes desenlaces, Juan buscaba lo mismo, pero de otra manera, algo que fuera para siempre, pero solo esperaba que ese amor no pasara por su puerta de largo ya que cuando encontrara ese amor le gustaría mantenerlo y no perderlo, para no tener que volver a eternizarse buscando otro...¿Pero llegaría alguna vez ese amor?
Como un mendigo por un trozo de pan, Juan se moría por aprovechar una migajita de amor de las que a Pedro le sobraban.
Una conclusión dura pero común, los dos tenían el corazón dolido y solitario. Tenían cubierta la parte del amor familiar, el amor amistoso, pero su corazón se resquebrajaba en la parte del amor carnal. Duro pero cierto. Ninguno encotraba lo que buscaba. La vida le sonreía en otras facetas pero no en esa.
Pedro siempre decía que en la vida hay que esperar, que ya llegara la ocasión.
¿Cual es final de esta historia? Ni los mismos protagonistas lo saben.
La vida misma lo dirá
1 Comments:
ejem, ejem....
creo q alguien te va a pedir indemnización por hacer pública su vida privada
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